Cómo lo hacemos

Este respeto, y el tipo de personas a las que somos enviadas, ha determinado un «modo de hacer», estrenado desde nuestros orígenes por Dolores Sopeña:
• El primer paso es ponernos en camino para ir al encuentro del otro y partir de sus necesidades concretas. Se trata de entrar en contacto real con la persona, su vida, su mundo, para poder descubrir sus carencias, sus necesidades, sus posibilidades, sus riquezas. Salir al encuentro para empezar un camino juntos en el que todos quedamos implicados y comprometidos, en un clima de respeto a la persona y sus creencias.
• Esta cercanía inicial, viene acompañada de una serie de acciones concretas que contribuyen a que la persona sea artífice de su propio desarrollo y se convierta en protagonista de su historia, lo que se realiza a través de las diversas actividades de promoción.
• El testimonio de vida y las acciones encaminadas a la promoción de la persona, abren paso al anuncio de Jesucristo, pues creemos que en Él se realiza la plena liberación de la persona, en Él Dios nos comunica su propia vida. Ésta es la Buena Nueva que transforma a quien la acoge, que cambia la historia de la humanidad y que todos tienen el derecho a conocer (cfr. RM 44).
• El descubrimiento de Jesucristo lleva a una adhesión plena y consciente a Él en la Iglesia y a la vivencia plena de la fraternidad. El punto de llegada del proceso es cuando aquel que ha sido evangelizado se convierte enevangelizador.


